miércoles, noviembre 14, 2007

"La mirada es la ventana del alma", reza un refrán muy popular. Por lo general, cuando no dejamos ver nuestra mirada, es porque no queremos que descubran en nosotros una gran verdad. Un claro ejemplo de ello es la gente que usa lentes de sol para no reflejar sus ojos llorosos, las ojeras de la rumba del día anterior, etc. Una mirada invadida por la oscuridad transmite misterio, por más que podamos ver los rasgos físicos de esa persona y no poder ver sus ojos claramente, sentimos que falta algo importante. Esto suele a veces producir cierta incomodidad en el mundo social. Mientras que a nivel filmico o fotográfico se hace con una intención en particular.

En este caso puse mi fuente de luz fuerte como a 70 grados con respecto a mi rostro. Luego, al aumentar un poco el contraste en edición obtuve el efecto que buscaba.

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